Volver al sitioTercer Consenso Federal

Borrador para discusión. Este texto se publica como versión de trabajo del Grupo Promotor. No es el documento definitivo y puede modificarse a partir de los aportes que se reciban.

Documento base

Tercer Consenso Federal
en Administración Pública

Título eventual a definir

Este Tercer Consenso Federal por una Gestión Pública Profesional parte de una convicción: la Argentina necesita una administración pública capaz de sostener políticas, cuidar los recursos públicos y resolver problemas estratégicos y cotidianos, poniendo a la ciudadanía en el centro de la gestión, garantizando derechos y mejorando el acceso a bienes y servicios públicos de calidad en todo el territorio.

El Tercer Consenso recoge y profundiza la agenda de los dos Consensos anteriores, acompañando la evolución de los desafíos de la gestión pública:

2019—Primer Consenso

Profesionalizar la función pública como base de un Estado capaz, íntegro y comprometido con los valores democráticos.

2023—Segundo Consenso

Ampliar la discusión más allá del tamaño del Estado, poniendo también el foco en sus funciones y en la calidad de la gestión.

2026—Tercer Consenso

Fortalecer las capacidades estatales para resolver problemas públicos en un contexto de transformación tecnológica, desigualdades, desconfianza institucional y creciente complejidad, con una gestión más cercana y orientada a la ciudadanía.

El desafío de esta etapa es fortalecer las capacidades que el Estado necesita para transformar prioridades en respuestas concretas a las necesidades de la ciudadanía, en un país federal y diverso.

Un consenso construido federalmente

16

universidades

11

provincias

146

profesionales

110 adhesiones + 36 del grupo promotor

5

asociaciones civiles

3

gremios

Una comunidad que reúne experiencias de la gestión pública, la academia y distintos ámbitos de la sociedad, con trayectorias y perspectivas diversas y presencia en todo el país.

Cuatro ejes de consenso

1Profesionalización: trabajadores públicos para un Estado capaz

La profesionalización sigue siendo un punto de partida. No hay administración pública democrática, eficaz y orientada al interés general sin personas dedicadas al servicio público, formadas para gestionar políticas, cuidar bienes comunes y asesorar con solvencia a los gobiernos elegidos por la ciudadanía.

El Primer Consenso lo expresó con precisión al proponer una agenda de concursos abiertos, carreras administrativas con estabilidad conforme a la Constitución, formación continua y la idoneidad en el desempeño de la función, planeamiento de las dotaciones para evitar desbordes sin que falte ni sobre nadie, un funcionariado directivo profesionalizado, entre otras. Ese trípode (estabilidad y carrera, ingreso por concursos abiertos e igualdad en el acceso) sigue siendo la base irrenunciable de cualquier reforma del servicio civil, por lo que la agenda conserva plena vigencia y no significa construir una administración cerrada sobre sí misma. Significa contar con equipos capaces de ejecutar los mandatos democráticos con legalidad, continuidad, memoria institucional y calidad técnica.

Se trata de afirmar que el empleo público profesional es una capacidad estratégica del Estado. Sin trabajadores y trabajadoras con derechos, formación, carrera, evaluación, condiciones dignas y compromiso con el interés general, las políticas públicas se vuelven frágiles, discontinuas y desiguales. La administración pública necesita conservar y atraer talento con vocación de servicio y compromiso democrático, en especial de las jóvenes generaciones y nuevas ocupaciones y especialidades requeridas. En particular, la incorporación de competencias digitales y de gobernanza de datos en los perfiles ya existentes es hoy tan urgente como la incorporación de nuevos perfiles tecnológicos.

2Innovación tecnológica: con soberanía, accesibilidad y sentido público

La cuestión tecnológica ocupa otro lugar central. El Segundo Consenso advertía que la revolución tecnológica transforma procesos, estructuras y relaciones entre el Estado y la ciudadanía, y que la administración pública pretendida reclama apropiarse de herramientas como la automatización, la inteligencia artificial, el big data, la digitalización y la virtualización. Ninguna de estas herramientas será útil sin datos ordenados y gobernados bajo reglas claras, por lo que la gobernanza de datos es, en ese sentido, una capacidad estatal crítica.

El desafío no es incorporar tecnología por moda sino usarla para mejorar la vida de las personas, simplificar trámites, reducir tiempos, integrar información y acercar el Estado a la ciudadanía. Es crucial avanzar hacia la interoperabilidad de sistemas y entre jurisdicciones, y la automatización situada y crítica de la gestión para hacer realidad los principios de “solo una vez” o de “ventanilla única” impulsando que cada organismo, provincia, o gobierno local se integre de manera efectiva.

La relación con la ciudadanía debe ser multicanal por lo que no alcanza con digitalizar sino ofrecer alternativas accesibles para quienes, por distintas razones, necesitan acompañamiento presencial evitando inequidades inaceptables. La innovación tecnológica hace a la soberanía del país, con control público, ciberseguridad, transparencia algorítmica, accesibilidad y cultura organizacional de servicio.

3Un Estado transparente al servicio de la ciudadanía

El fortalecimiento del Estado requiere enfrentar con decisión la corrupción, la captura, el uso privado de lo público, la criminalidad organizada. El Primer Consenso ya advertía que los funcionarios públicos tienen la responsabilidad de gestionar recursos, bienes e información de todos, evitar la cooptación por poderes fácticos, sectoriales y particulares, impedir el derroche y actuar con imparcialidad.

No hay buena administración pública sin integridad. No hay confianza ciudadana sin reglas claras. No hay profesionalización sostenible si los sistemas de compras, contrataciones, designaciones, subsidios, transferencias y controles quedan sometidos a discrecionalidad, captura de grupos o intereses particulares.

La ética pública no puede reducirse a declaraciones generales. Debe traducirse en regímenes efectivos de incompatibilidades, prevención de conflictos de interés, transparencia en compras estatales, trazabilidad de decisiones, control de gestión y rendición de cuentas.

4Planificación estratégica de recursos

El cuarto eje es la planificación estratégica de los recursos públicos. Nuestro país no solo enfrenta escasez de recursos financieros. Además, enfrenta problemas en la asignación, coordinación y uso de recursos administrativos, tecnológicos, así como también de monitoreo y evaluación de políticas y programas.

El Primer Consenso había propuesto planificar estratégicamente los planteles de personal. En este Consenso se amplía al conjunto de recursos que hacen posible la acción estatal según un orden de prioridades surgido del análisis sistemático, capaz de anticipar necesidades y crisis, evitar duplicaciones y sostener políticas más allá del calendario inmediato. La evaluación de políticas y programas forma parte de ese proceso, ya que permite conocer qué funciona, para quién y a qué costo, generando aprendizajes, correcciones oportunas y rendición de cuentas. El conjunto requiere de sistemas institucionalizados y no esfuerzos aislados.

También implica una perspectiva federal. Las políticas públicas estratégicas del país requieren la intervención de Nación, provincias y municipios, así como la participación de actores sociales, productivos, sindicales, académicos y profesionales. La coordinación no es un lujo técnico: es una condición para utilizar racionalmente recursos escasos y lograr que las respuestas estatales sean efectivas, incluso recuperando y potenciando espacios de trabajo federal que constituyen antecedentes concretos sobre los que este Consenso puede apoyarse.

Hacia una nueva manera de gestionar el Estado

El país necesita discutir con seriedad cómo fortalecer y reconstruir sus capacidades estatales. Necesita hacerlo sin simplificaciones y sin negar los problemas que existen. Es hora de entrelazar posiciones, perspectivas, enfoques y biografías diversas, en línea con un camino que ya han comenzado a recorrer buena parte de los países de América Latina.

En los consensos anteriores se logró reunir a buena parte de la comunidad de práctica: profesionales estatales, sindicalistas, académicos, funcionarios y políticos. Esta vez procuramos llegar a un espectro aún más amplio: conducciones partidarias, organizaciones empresariales, representaciones sindicales extraestatales, centros de investigación de referencia, movimientos sociales, personalidades de prestigio y expresiones de las nuevas generaciones y de los diversos credos. Por ello invitamos a toda la ciudadanía a dar constancia del impulso que permitirá contar con una Administración y una Gestión Pública acorde con las severas exigencias que nos toca vivir.

Borrador del documento base del Tercer Consenso Federal en Administración Pública.

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